Cómo me conecté - Arturo



Corría el año 1983. Plena dictadura militar y era mi segundo año en la universidad. Los herméticos círculos políticos de la oposición clandestina comenzaban, si no a abrirse, al menos a mostrarse. La primera actividad del año en la calle, sin embargo, aún considerando mi posición de izquierda y de oposición, me la perdí, no me enteré.
La siguiente vez estuve más atento y el "activo democrático" también se ocupó de promover que había que "responder a la agresión de los pacos a las compañeras" en la actividad  anterior.

Aún no se convocaba a la Primera Protesta Nacional y el temor a la represión era grande. Pero esta era la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, que llegaría a ser vanguardia del movimiento estudiantil,  que a poco andar eligiría uno de los primeros centros de estudiantes democráticos del país y seria un pilar del movimiento democratizador que terminó con la dictadura algunos años después.

Yo quería hacer mi parte para derrocar al régimen que barrió con los sueños de socialismo a la chilena de la Unidad Popular de Allende y que tuvo dos meses preso en un regimiento a mi padre. Así que en esta oportunidad ahi estaba yo, aplaudiendo y gritando junto a otros 50 o cien compañeros, en Beaucheff con Blanco Encalada.
Estuvimos poco en la calle pues la policía llegó a reprimir rápidamente y nos refugiarnos en el recinto Universitario. Rápidamente se inició una batalla entre pacos y estudiantes y de pronto me vi lanzando piedras, tratando de darle un piedrazo a un paco que estaba del otro lado de la reja y de la calle. De pronto me di cuenta que lo que hacia podia dañar el camión de algún "compañero trabajador", y al momento me di cuenta que me preocupaba mas una cosa (el camión), que la persona-paco blanco de mis piedras. Me di cuenta que habia sido arrastrado por la situacíón, reflexioné que el único resultado de mi acción iba a ser más violencia y me comprometí en ese momento, mientras me retiraba del lugar, a no usar la violencia para derrocar a la dictadura. No usaria sus métodos para conseguir mi objetivo, por muy loable que este fuera.

Asi es que en la siguiente ocasión no participé. Como no pertenecia a ninguna orgánica, tome esta decisión con toda libertad y fui a clases.
Durante la clase, un amigo se me acercó preocupado y me pidió que lo acompañara a rescatar su Toyota Celica de un posible piedrazo, pues, igual que aquel camión que me abrió los ojos, habia quedado em la zona de combate.
Fuimos, él se llevó el auto sin problemas y como ya no pude volver a la clase, me quedé en la entrada de la Escuela eacuchando uno de los debates que la reciente protesta habia producido. Dos estudiantes debatían si la violencia era legitima y si la no violencia seria eficaz contra esta feroz dictadura. La que defendia la no violencia argumentaba con solidez y valentia frente al otro estudiante que era mayor y según mi percepción, un intelectual de izquierda respetado por los compañeros semi clandestinos que estaban ahi. Al terminar el debate, él le dice "es primera vez que alguien me argumenta a favor de la no violencia con tanta solidez" o algo asi. El grupo se dispersó y la chica se iba, asi que la alcancé y le dije "¿y como es que tu sabes tanto de no violencia?". Ella me sonrió ampliamente, me quedó mirando detras de sus anteojos "poto de botella" y me invitó a una bebida en el kiosko para contarme. Que la Comunidad para el Desarrollo Humano era una organización no gubenamental presente en todo el mundo, que habia reuniones semanales donde se aprendía a desarmar la bomba de violencia que todos llevábamos dentro y que me invitaba a una reunión informativa la semana siguiente en la calle Infante en Providencia, que nos podíamos ir juntos desde la Escuela. Y acepté la invitación. Lo que fui aprendiendo en esas reuniones, los amigos que encontré ahi, los sueños que compartimos, me cambiaron la vida. No ha habido un día de mi vida desde entonces en que alguno de los elementos que íbamos conociendo en estas reuniones no se hiciera presente frente a una duda, un temor, un mal momento. Aprender a tomar distancia, a observarse, aplicar un principio de acción válida, entender que entre la percepción y la acción estàn las imàgenes, entender al ser humano como un ser social e histórico provisto de intencionalidad y la sospecha del sentido de la vida, por citar algunos, han sido elementos fundamentales en mi vida personal, pero también en el ámbito profesional.
Qué bueno que estaba ahi ese camión.



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